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Productividad.

  Es una palabra que se asocia a mejorar la producción o la fabricación de productos, con el mismo personal y las herramientas y sistemas existentes.  En realidad lo es, pero también es aplicable a otras áreas de una empresa, incluso de un comercio.

En la última década, los países del primer mundo pusieron su objetivo: aumentar la productividad general.  Y lo han logrado, tanto USA, como Canadá en América, y casi toda Europa.  Algunos países de Asia también. Las noticias indican que en el primer lugar está Estados Unidos, y luego le sigue la Unión Europea.

Producir más con lo mismo, o haciendo inversiones dirigidas, puntuales, que permitan lograr el objetivo principal.  Este es el secreto.

No se ha buscado la productividad solo en las empresas, sino también en el comercio, en la educación, en la investigación y hasta en el gobierno.  Y se ha encontrado, mejorado y acrecentado.

Tal vez lo más llamativo sean las empresas que se reinventan a si mismas, o que se tecnifican a ultranza, llevando su negocio a la Web.  Ejemplos hay muchos.

En las MiPyMEs es más difícil cambiar la estructura, pero un buen diagnóstico, permite identificar las inversiones a realizar, para reducir costos, atender mejor el negocio, relacionarse mejor con sus clientes y proveedores, ampliar sus horizontes y hasta crear nuevos productos o líneas de negocios, sin apartarse de lo que siempre se hizo.

Estamos en una etapa de transición, donde el mundo real y conocido desde hace décadas se está achicando, está cambiando, y a la vez se crea un nuevo mundo digital, que crece inexorablemente, y absorbe todos los esfuerzos.

Es necesario estar en los dos mundos, en la medida exacta, para sacarle el mayor provecho a ambos, sabiendo que todo es muy dinámico, que los cambios están a diario, tanto en novedades tecnológicas, como cambios de costumbres, nuevas necesidades, cambios legislativos, nuevos impuestos, nuevos controles a satisfacer, y nuevos competidores.  En realidad, el peor enemigo es la velocidad dinámica de los cambios. 

En varias oportunidades se ha leído, en diferentes medios, que empresa que no se actualiza y acepta cambiar, pronto desaparecerá.  En realidad ya lo habíamos escuchado repetidamente en la década pasada, y la gran crisis del año 2002 con la megadevalución en el tipo de cambio, aunque todos hablan que fue en el 2001, pero solo empezó en diciembre/2001, cambió todo el panorama argentino, y nos obligó a hacer lo que se había descartado, y comenzar de “menos diez”.  Ahora que hemos avanzado, ya se empieza a ver nuevamente, un horizonte más tecnificado, y más semejante al que se vislumbraba a fines de los noventa.

Muy lentamente estamos comerciando un poco más con el exterior, no demasiado, y las exportaciones están aumentando, aunque son las “sin valor agregado”, en su mayoría, y también han aumentado las importaciones, sobre todo las de bienes de capital y las tecnológicas. Gracias a Dios, nos habíamos tecnificado suficientemente en telecomunicaciones, en los noventa, y eso nos ha permitido mantenernos en el escenario mundial, atrasados, pero mantenernos al fin.

Ahora no es solo tecnología, hay que mejorar lo que tenemos, utilizarlo más a fondo, lograr mejores resultados, vender más con la misma estructura, llegar a mercados más lejanos, pero sin sucursales que demanden más gastos.  Para ello, basarnos en las telecomunicaciones, en el trabajo remoto o a distancia, es una de las principales soluciones.

Obviamente, ante todo, necesitará de nuevos sistemas, más seguridad informática, mayor planificación, mejorar la estructura administrativa interna, y aumentar la productividad.  La capacitación es esencial.  En especial, para ayudar en la toma de decisiones.

El desafío es hacerlo entre este año y el próximo, si quiere ganar mercado y vender más.

Obtener el asesoramiento profesional tanto a nivel estructura como en telecomunicaciones es esencial.  Hacerlo en el próximo semestre puede serle de suma utilidad y hasta puede asegurarle el éxito suficiente para salvar a su empresa.  O poner en marcha los cambios en el próximo semestre lo expondrá a serios problemas, y solo evidenciará que su competencia le ha sacado una ventaja decisiva.  Cuanto más tarde más caro le saldrá recuperarse.  No solo en inversiones, sino en pérdida de mercado y de ventas.  Es que al aumentar la inflación, sus costos ya no le permitirán ganar lo suficiente para invertir, y el crédito cada día está más caro. 

No es un argumento de venta de nuestro asesoramiento que lo tiene y a mano, sino que es una realidad.  Si sus costos aumentan, y sus ventas bajan, su ganancia se reduce, y el cambio cada día es más caro.  El resultado es fácil de calcular, para cualquiera. Su competencia también lo sabe, y es seguro que alguno de ellos actuará, si ya no lo ha hecho.

Observe que el gobierno electrónico avanza más rápido que la tecnificación en las empresas, y es claro como está recuperando terreno en los controles. Siguen avanzando y creando nuevos sistemas, nuevos controles que Ud. deberá implementar a su entero costo, y el “efecto prensa” cada día es más evidente.  Ud. y su empresa pueden seguir como hasta ahora, si tiene un comercio, puede seguir esperando que los compradores pasen por su negocio y entren a comprar, y si es profesional puede seguir esperando a ver como informatiza su estudio, para reducir costos y ver como hace para cumplir con los nuevos requerimientos del gobierno y las necesidades de sus clientes.  Mientras tanto, el e-gobierno sigue acelerando sus cambios, sus innovaciones. Los nuevos controles y los nuevos impuestos.

En poco tiempo, tal vez solo dos años, le exigirán tanto, que sin implantar cambios y nuevos sistemas, no podrá siquiera cumplir con lo requerido por el gobierno.

Y todo esto sin sumar lo que avanzará su competencia, creando mejores servicios para los potenciales clientes de ellos, que absorberán algunos de los suyos.

El desafío está lanzado desde la década pasada.  Hubo un gran recreo debido a la gran crisis del 2002, y ahora enfrentamos el mismo problema, pero con un actor que acelera mucho más el tiempo de acción, que es el gobierno tanto nacional como los provinciales.  No ver esta realidad, solo provocará que dentro de dos años lo tome por sorpresa, descuidado, y con los objetivos mirando a otra realidad, distinta de la argentina.

La perspectiva gubernamental es que la economía siga creciendo a grandes pasos, y lo hará con inflación y aumento de salarios, aunque el gobierno entrante trate de administrarlo.  El crecimiento es inevitable, los mayores costos también.  La gran pregunta que cada empresario debe hacerse es: ¿Qué tengo planificado para ello?

Si la economía del país crecerá, yo debo acompañar, sino mi competencia absorberá ese crecimiento que se concrete en el rubro de mi actividad, y mi empresa se achicará.  Para crecer y acompañar, debo planificar que hacer.

Cada mes que pasa, se achica el tiempo para las definiciones.  Y para implementar cambios es necesario capacitarse para tomar las decisiones correctas, luego hacer inversiones y trabajar para que funcionen. Todo esto implica mucho tiempo, varios meses y en muchos casos un par de años. Ya es tiempo que empiece a tomar decisiones.  Obviamente, podemos ayudarlo.

Dr. Jorge E. SOSA GONZÁLEZ. Derecho de Autor s/ Reg. Prop. Intelectual Nº 171.055. Publicado en el EIC MAGAZINE 16/09/07.       Volver a la Biblioteca

DISCLAIMER

La publicación del análisis de legislación es solo parcial y a modo introductorio, ya que cada caso hay que analizarlo dentro de su universo.  De ningún modo puede entenderse este análisis como una respuesta a su problemática fiscal, previsional o legal, en modo alguno.  El detalle publicado responde, en palabras entendibles, la idea general de la norma analizada, solo para casos muy generales y siempre en forma resumida y parcial. El lector deberá corroborar y completar la información tratada en los organismos y en las publicaciones pertinentes, o solicitar asesoramiento individual, para su caso.

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