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Avances del gobierno electrónico.

 En la Argentina, mes a mes, durante los últimos años, hemos acompañado la evolución del gobierno electrónico, llamado e-goverment mundialmente, como un hecho cotidiano, muchas veces sin reparar en que nos está cambiando la vida, y sobre todo, la forma de hacer negocios.

Ya hemos publicado algunos de los avances del e-goverment, en el mes de septiembre del año 2002, y el tiempo nos ha dado la razón, con sus nuevos avances.  Los que vendrán, solo ratificarán aún más esta nueva forma de convivir con el Estado.

Desde el punto de vista del Estado, el e-goverment le ha brindado muchísimos beneficios, tal vez más que al ciudadano normal.  Algunos de ellos son:

La reducción de costos, evitando contratación de personal para ingresar datos, por ejemplo;

La información disponible es más homogénea, a todos los niveles de decisión;

Hay ingentes ahorros a nivel de capacidad de archivos, con mucho menos papeles;

Los saldos adeudados por los contribuyentes, son seguidos con mayor eficiencia;

Generación más rápida de juicios ejecutivos para el cobro de impuestos y tasas adeudados;

Control del cumplimiento de vencimientos, y su consecuente liquidación automática de multas que incrementan los ingresos estatales;

Control del accionar de Impositiva, de Aduana, de la Justicia, y muchos otros sectores claves, para el desarrollo del país;

Utilización a nivel de la administración nacional, de la firma digital, con el consiguiente ahorro en papel, y sectores de archivo, dando mayor rapidez a los trámites;

A nivel del ciudadano, algunas de las ventajas que ha traído la implantación constante de nuevos servicios de gobierno electrónico son:

  Control de sus trámites ante el Estado;

  Mayor rapidez y comodidad para realizar presentaciones de todo tipo;

  Mayor responsabilidad en la carga de datos declarados;

  Disminución de costos, tanto en el pago de asesoramientos, como de tiempos para hacer las presentaciones;

  Controlar la mejor transparencia del accionar del Estado, aún cuando muchos sectores todavía no permiten el acceso público;

  Seguimiento de sus trámites, algo que antes no era fácilmente logrado, ni aún personalmente en las oficinas públicas;

  La posibilidad de tener a disposición, en cualquier momento, la legislación de los últimos años, como una biblioteca digital;

  Seguir la publicación de nueva legislación en los Boletines Oficiales, tanto a nivel nacional como provinciales, sin tener que esperar su llegada por correo tradicional;

  Poder emitir la factura electrónica desde el 1° de abril de este año, con ahorros importantes para medianas y grandes empresas;

Sabemos todos, que el Estado es muy grande, además que no solo está el Estado nacional, sino los provinciales y los municipales, y que pretender que todos ya estén en el e-goverment de la noche a la mañana, o incluso en un plazo de cinco años, es una linda utopía.  Sin embargo, los avances han sido muchos, necesarios, bien implementados en general, otros no tanto, pero han dado sus beneficios, y los siguen brindando, pues una vez implantado, no se desvanece.  Los buenos ejemplos son copiados por otros Estados, y los más rezagados, inversión mediante, pueden llegar a la eficiencia de los más preparados, muy rápidamente, para beneficio de todos.  Un claro y reciente ejemplo es la provincia de Buenos Aires.

Muchos detalles se podrían enumerar, como por ejemplo conocer su estado de deudas y los pagos realizados en algunos impuestos, tarea antes casi imposible, aún presentándose en las oficinas gubernamentales, con la mejor de las intenciones de pagar, pero no siempre se lograba un “libre deuda”, digamos de una forma rápida y sencilla.

Esta evolución ha sido acompañada por muchos de los profesionales que asesoran en distintos rubros.  Así, ha generado nuevos trabajos que antes no se hacían, y a veces ni se soñaba hacerlos, y a la vez ha simplificado muchos otros.

Las citadas reflexiones indican, que todo ha cambiado.  Que la forma de pensar del ciudadano también debe cambiar, orientando sus esfuerzos y comprensión hacia lo que se llama genéricamente “el sistema”. Su declaración o su trámite estarán bien encaminados si el sistema los acepta, liberándolo de las arbitrariedades de tal o cual empleado que, lo atendiere.

En definitiva, el cambio es constante, permanente, mejora la relación Estado-ciudadano en muchos aspectos, y está organizando el trabajo de todos.  Poco a poco, se avanza.  La inversión en sistemas y hardware, de los distintos estados, es millonaria.  Sus ahorros también lo son.  Y ambos son permanentes.

El desafío del ciudadano es tomar consciencia de ello, aceptarlo como la nueva realidad, comenzar a vivir en el mundo digital del gobierno electrónico, y tratar de aceptarlo como la nueva realidad que nos toca vivir.  Lentamente el mundo mecánico, la era anterior, se va achicando, pero nunca desaparecerá.  A medida que se achica, se agranda el otro mundo, el digital.  Todo cambio tiene inconvenientes, además de no ser perfecto, y de que también hay cierta resistencia casi natural a su desarrollo.

Ciertamente, el mundo es dinámico, cambia constantemente, siempre lo hizo, tal vez ahora a mayor velocidad, por la aplicación de tanta tecnología digital que acelera los tiempos del trabajo y de respuesta.  Pero una verdad básica, es que seguirá habiendo cambios, y el secreto para sobrevivir alegremente ante ellos, es entenderlos.

Dr. Jorge E. SOSA GONZÁLEZ. Derecho de Autor s/ Reg. Prop. Intelectual Nº 171.055. Publicado en el EIC MAGAZINE 16/04/06.

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